La compactación de suelos elimina los espacios de aire en el terreno para aumentar su capacidad de carga y evitar hundimientos. La elección de la maquinaria depende directamente del material:
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Apisonadores (Bailarinas): Trabajan por impacto. Son la opción obligatoria para suelos cohesivos (arcillas, limos) y trabajos en zanjas estrechas.
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Placas Unidireccionales: Trabajan por vibración de alta frecuencia. Ideales para suelos granulares (arena, grava, asfalto) en capas superficiales.
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Placas Reversibles: Equipos pesados que avanzan y retroceden. Logran una compactación muy profunda en subbases sin necesidad de girar la máquina.
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Rodillos: Utilizan presión estática (su peso) combinada con vibración para consolidar áreas más grandes.
El estándar de alta gama (ej. Weber MT):
El mayor riesgo en obra es la sobrecompactación, la cual rompe el suelo y destruye el equipo. Marcas como Weber MT integran tecnologías (como el sistema COMPATROL) que miden la rigidez del suelo en tiempo real y le avisan al operador exactamente cuándo el terreno ya alcanzó su densidad máxima.